Resequedad

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Resequedad

La resequedad de la piel, es uno de los principales problemas que puede deteriorar el estado de la piel, siendo responsable de numerosas anomalías, como arrugas, asperezas, irritaciones e imperfecciones entre otras afecciones. La piel seca es una manifestación que se caracteriza por falta de humedad y puede generar consecuencias negativas para la salud, tanto de la piel como del  cabello, volviéndolos ásperos, con descamación, con grietas e irritación de ligera a severa.

Éstas son algunas causas de la piel seca:

  • Envejecimiento: La falta de humedad en la piel, es la principal causa del envejecimiento prematuro y de la formación de surcos (arrugas).
  • Excesiva sequedad ambiental: La sequedad del lugar donde nos encontramos, determina la excesiva evaporación del agua en la piel. Lo mismo ocurre con el cambio climático en el que predomina un ambiente seco, como sucede en el invierno.
  • Factores hereditarios: Se debe principalmente a características genéticas.
  • Enfermedades: Muchas veces la resequedad de la piel es el resultado de algunas enfermedades como el acné, la psoriasis, el eczema, etc…
  • Químicos: El contacto con ciertos productos de origen químico puede producir resequedad, por ser demasiado agresivos o utilizarlos con mucha frecuencia.
  • Alimentación: Una alimentación inadecuada y deficiente en Vitamina B7, Vitamina A, Vitamina C, Zinc y otras… provocan la falta de humedad en la piel.

Para combatir la resequedad de la piel, es importante seguir una correcta pauta de conducta:

  • Hábitos de limpieza adecuados: Es necesario lavar la piel con agua y jabón neutro, secando y evitando frotar la piel. Tomar baños de agua tibia en cortos períodos de tiempo, ya que los baños más prolongados y con agua muy caliente, hacen que la piel se reseque.
  • Uso de Productos adecuados: Aplicar cremas y productos humectantes 2 a 3 veces al día, para ayudar a mantener la flexibilidad y la firmeza de la piel.
  • Utilizar “productos libres de agentes agresivos e irritantes” que contengan detergentes, solventes o alcoholes. Lo ideal es usar productos suaves o de origen natural, que promuevan y retengan la humedad.
  • Abrigarse: El abrigarse para mantener una buena temperatura corporal, ayuda a mantener la humedad de la piel durante más tiempo.
  • Tomar agua: Beber líquidos con una adecuada frecuencia, en especial en la temporada de invierno.
  • Alimentación: Consumir alimentos que aporten agua al organismo, entre ellos frutas y verduras, evitando aquellos que lo saturen, e impidan la absorción natural de humedad en la piel.

Recomendación: Te recomendamos humectar y proteger tu piel evitando la resequedad con: GALIO Creme-Douce que te proporciona una alta humectación y suavidad, ¡para mantener tu piel flexible y firme… más luminosa!.

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  • Cesar Mora